El Factor Transformador

En 1928  se realizó un experimento para comprobar la hipotesis del ADN que, en aquel momento, parecía muy alejado tanto de la Biología como de la Genética.

Frederick Griffith, un bacteriólogo de sanidad, estaba estudiando la posibilidad de desarrollar una vacuna contra los neumocoocos, Diplococcus pneumoniae, células bacterianas que ocasionan un tipo de neumonía. Encontró que las cepas que daban lugar a la neumonía (Neumococos tipo 5) estaba todas ellas rodeadas de cápsulas especiales, compuestas principalmentede polisacáridos, mientras que la no virulentas o inocuas, tipo R, no producian enfermedad.

Se sabe ahora que la existencia de la capsulay su composicion están geneticamentedeterminadas, es decir, son propiedades que la bacteria hereda. Griffith pensó que inyectando bacterias tipo S muertas por el calor o cepas vivas no virulentas, sin cápsula, podrían inmunizar a los ratones para poder sobrevivir a la infección de neumococos virulentos.

Como resultado de sus experimentos, Griffith interpretó el hecho suponiendo que algo podría pasar de las bacterias muertas a las vivas, que cambiaba sus características hereditarias. Este "algo" se denominó el factor transformador.

En 1943, O.T. Avery y sus colaboradores del instituto Rockefeller comprobaron que el factor transformador es el ADN. Experimentos posteriores demostraron que ciertos caracteres genéticos podían pasar de las células de una cepa bacteriana a otras, mediante el ADN aislado.

Los resultado de Avery ofrecieron la prueba de que el ADN era el material hereditario, pero su descubrimiento tardó en reconocerse completamente. Esto fue en parte debido a que las bacterias se consideraban "diferentes" y en parte debido a que las moléculas de ADN, formando sólo por 4 componentes, parecían demasiado simples para transportar la enorme complejidad de información hereditaria.